Fue en Abril, recuerdo haber estado agobiado en ese entonces, por ello no pudo ser un mes distinto a ese, así como no pudo haber pasado de otra forma.
Como ya se me había hecho costumbre miraba por la ventana como primera actividad consciente del día, fingiendo deleite, para acostumbrar mis ojos al movimiento continuo y armónico de aquellas figuras improvisadas que tenían la desdicha de introducirse en mi calle tan temprano como fuera posible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario