Esa noche el viento disminuía mis cortinas, mis miedos se alimentaban de la hostil oscuridad de mi cuarto y se retrataban ahí, en donde acaba mi mirada, cerraba los ojos constantemente esperando soñar por siempre, quedarme en esa realidad que para mi era perfecta, que yo controlaba, que me hacia feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario