sábado, 13 de agosto de 2011

Un lugar al cual nunca pude ir

Tengo un poco más de 20 años, vivo en el mismo lugar desde que nací, es un lugar en donde el silencio no existe, tal vez por eso no me gusta hablar mucho.
Juré que jamás dejaría que mi vida se volviera monótona, pero ahora no encuentro otra forma mejor de vivir, por eso tengo un vicio que me ayuda a lidiar con esa frustración de jamás cumplir mis promesas.
Ha pasado mucho tiempo desde aquel día y aún me cuesta cerrar los ojos sin sentir dolor por cada uno de mis errores, por eso desarrollé una adicción algo improvisada hacia los ansiolíticos que se han vuelto en una especie de rito que tengo antes de dormir.
Los meses pasaban, dejándome cada vez más vulnerable y acrecentando mis miedos siempre que hacía frío, los sonidos autodidactas de mi habitación comenzaban a irritarme con el tiempo y mis trastornos terminaron por gobernar mi vida completamente.

No hay comentarios: